Gestionar con éxito las renovables y la generación distribuida: Adaion

Gestionar con éxito las renovables y la generación distribuida: Adaion
Manuel Reyes, Smart Energy Solutions, Turning Tables
Escrito el 13 de julio de 2022
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Visualización, datos y análisis, o cómo gestionar con éxito las renovables, la generación distribuida y las redes que harán posible todo esto.

Entrevista a Manuel Reyes, Adaion

Manuel Reyes, responsable de Smart Energy Solutions en la empresa de innovación disruptiva TurningTables, es Ingeniero de Telecomunicaciones de formación aunque, desde sus inicios, su carrera ha estado centrada en el sector energético, primero desde la investigación y después, ya en la empresa privada, mediante la innovación.

Actualmente, apoyándose en su background de especialización en hardware y su amplio conocimiento de la problemática de las redes eléctricas, Manuel afronta esta etapa con TurningTables con la misión de resolver problemas en la red eléctrica a partir del software, la ciencia de datos y el Big Data.

Con él, profundizamos en la complejidad del sector eléctrico, con años de retraso en la digitalización y que actualmente afronta una transformación sin precedentes en su transición a la energía limpia. Desde TurningTables, acompaña a las distribuidoras para ayudarlas a gestionar la irrupción de las renovables en la red y avanzar en el camino de la descarbonización, de forma que la opción más limpia sea también la más rentable. Un adelanto: la clave está en el dato.

Cuerva (C): ¿Cuáles son las claves del panorama actual de las distribuidoras en España?

Manuel Reyes (MR): En España hay cuatro o cinco distribuidoras grandes privadas y unas 300 más pequeñas, como Cuerva. Estas pequeñas distribuidoras nacen hace unos 100 años, en un momento en el que se empezaban a desplegar las primeras redes eléctricas asociadas a empresas. Las empresas montaban su pequeña central de generación de energía eléctrica para su propio consumo y esta, además, daba luz a los vecinos. De pequeñas redes locales, fueron surgiendo pequeñas redes eléctricas que se han ido convirtiendo en negocios familiares y han pasado a dedicarse a la distribución. Así, en la actualidad, tenemos muchas redes de distribución en España. Esto hace que sea un sector muy curioso.

Hoy, ya sea por necesidad o por exigencias de legislación impulsadas por la Unión Europea, tanto las grandes como las pequeñas están evolucionando hacia una distribución marcada por el software y el uso del dato. A nivel económico, las grandes tienen mayor facilidad de acceso a esas nuevas tecnologías pero también es cierto que son menos dinámicas y les resulta más complejo instaurar nuevos productos o cambios.

El trato del dato, clave en el panorama actual del sector, depende mucho de la legislación y del marco retributivo. Poco a poco se están incorporando en la legislación incentivos para retribuir no por tirar líneas de red o instalar un centro de transformación nuevo, sino por ahorrar energía a partir de las operaciones de la red, aplicando software y datos. Con esta iniciativa se pretende optimizar los recursos de red actuales en vez de seguir creando nuevos.

C: Para que toda esta nueva realidad funcione para el sector, ¿qué elemento está siendo o será el catalizador de todos estos cambios?

MR: El dato es la clave. Actualmente, el nivel de digitalización es bastante bajo. Por poner un ejemplo, la monitorización que hay en un centro de transformación es relativamente baja, las distribuidoras tienen sistemas *scada* que sirven para saber que todo funciona correctamente, pero no da mucha más información que esa.

El nivel de visualización que las empresas eléctricas tienen de sus redes es muy bajo, ven la media tensión, pero el problema recurrente lo tienen, sobre todo, en la baja tensión. La información está, pero no se puede leer ni aprovechar por diferentes limitaciones técnicas.

C: ¿Cuáles son los principales problemas que afrontan las distribuidoras en relación al dato?

MR: Son tres principalmente. Por una parte, se tienen muchos dispositivos de medida de datos, pero no se aprovechan óptimamente porque cada dispositivo tiene un protocolo de comunicación distinto. Además, cada dispositivo tiene su propia plataforma y no interaccionan entre ellas. Y, por último, también hay dificultades por tener un lugar común donde se puedan ver todos los datos provenientes de todas las tecnologías.

Esto repercute en que las distribuidoras eléctricas tienen dificultades para saber con exactitud qué pasa en su propia red. La única solución es integrar todos esos datos con una tecnología que permita tratarlos, visualizarlos, depurarlos, enriquecerlos y, a partir de aquí, trabajar sobre ellos y construir nuevas aplicaciones que sirvan para optimizar la operación de las redes. Para construir toda esta solución es donde entra el proyecto en el que estamos trabajando ahora, Adaion.

C: Y además de esta problemática, ¿qué otros retos implica la actual transición energética?

MR: Las energías renovables suponen otro gran reto para las distribuidoras eléctricas. Los sistemas eléctricos funcionan con la premisa de que la energía que se genera se tiene que consumir. Y así es con las tradicionales. Con la entrada de las energías renovables en este ecosistema se genera un nuevo problema, y es que estas no tienen esa inercia. Esto hace que sea más difícil controlar la balanza entre lo que se consume y lo que se produce, y cuantas más renovables se introducen en la red, más dificultades hay para controlarlo.

A esto hay que añadir que antes la red eléctrica tenía una sola dirección, era una red centralizada. Se generaba la energía en un solo punto, esa energía se transportaba a distribución y desde allí se distribuía. Hoy en día, sin embargo, se genera energía allí donde se necesita. Es la llamada generación distribuida, mucho más eficiente porque no tienes que transportar energía y por lo tanto no tienes pérdidas de energía en puntos intermedios.

Por todo ello, la situación del sector es compleja: las distribuidoras no pueden leer qué ocurre con la baja tensión, hay una mayor inestabilidad en la red debido a las renovables, que son recursos no gestionables; y la energía ya no es unidireccional, ha pasado a ser bidireccional.

C: Para dar luz a esta situación, como decías, todo pasa por el dato…

MR: Lo primero para empezar a solucionar esta problemática es tener visualización de la red. Disponer de todos los datos, poder centralizarlos en una sola base de datos universal, capaz de traducirlos sin importar de dónde vengan. La segunda parte sería poder hacer analítica con esos datos, y ahí es donde comentaba que entra nuestra solución, Adaion.

C: ¿Cómo surge este proyecto?

MR: Cuando se creó TurningTables se analizaron diferentes problemas para ver cómo darles solución a partir de la tecnología. Empezamos por cosas sencillas, como estudiar si los transformadores estaban sobrecargados, y se observó que estaban sobredimensionados por casos excepcionales que ocurren dos días al año. El resto del año la red está ociosa y esto hace que no sea eficiente. Para solucionar problemas como este, se empezaron a hacer experimentos y a analizar datos, y se llegó a la conclusión que la principal línea de trabajo de Adaion debía ser la flexibilidad.

Es una aplicación en la que grupos como FutuRed o ISGAN trabajan para resolver los problemas que hay en una red de distribución a partir de recursos flexibles, es decir, a partir de la conexión de los usuarios, consumidores y productores de esa red y la interacción que tengan con ellos. Esto, que así parece sencillo, a nivel tecnológico es muy complejo por múltiples motivos, como la baja digitalización. Este es el objetivo de Adaion a largo plazo, pero actualmente estamos trabajando en aplicaciones más sencillas que se adaptan al momento actual del sector.

Concebimos Adaion como un sistema operativo de la red, es decir, el sitio donde la empresa eléctrica recibe todos los datos, los tiene a su disposición y que incluye una serie de aplicaciones que le permiten responder de forma automática a muchas de sus necesidades. Se trata de sacar el máximo partido a su red, obteniendo datos depurados con los que hacer una analítica que facilite a la distribuidora la toma de decisiones.

C: ¿Cómo te imaginas el sector de la energía en el año 2030?

MR: Lo que me gustaría es que las distribuidoras fueran compañías más orientadas al uso del dato y no tan preocupadas por lo físico. Me imagino a empresas que han dejado de trabajar en base a urgencias y que tienen aplicaciones que les permitirán tomar decisiones de forma rápida y flexible, con datos bien depurados.

En resumen, veo la distribuidora del futuro como una empresa mucho más orientada al dato, más digitalizada, con unas redes más optimizadas y haciendo de nexo de unión entre los usuarios finales (ahora llamados prosumidores) y el sistema eléctrico en general.

Sobre el autor

Manuel Reyes, Smart Energy Solutions, Turning Tables
Gracias a su experiencia en el “lado de la red” y su formación tecnológica, desempeña el papel de comprender los problemas de los clientes y proponer las mejores soluciones para sus desafíos. Este hecho, junto con su comprensión del mercado, le llevó a tomar una participación más activa en el área de negocios y productos, pero siempre desde una perspectiva tecnológica.
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